Motera, baterista y amante del heavy metal: Takaichi, la nueva presidenta de Japón a la que Trump considera "un encanto".
La primera mujer que preside el país fue presentadora de televisión y es una enamorada de los deportes.
Reproducimos a continuación el reportaje del diario Vozpopuli de Irene Camacho-Internacional publicado el 15/02/2026. Aceso Directo aquí.

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Irene Camacho-Internacional
Publicado: 15/02/2026 · 04:45
Actualizado: 15/02/2026 · 08:06
La 'dama de hierro' de Japón. Así han bautizado varios medios internacionales a Sanae Takaichi, la primera ministra que arrasó en las elecciones legislativas celebradas hace unos días, logrando 316 escaños de los 465 posibles con su Partido Liberal Democrático (PLD). Fan declarada de Margaret Thatcher, es la primera mujer en ostentar el liderazgo del país asiático, pero su ideología conservadora contrasta con una vida marcada por aficiones más propias de lo rebelde.
Takaichi tiene 64 años y nació en Nara, un pueblo cercano a Osaka, en 1961. Detrás de su conservadurismo hay una persona a la que le apasiona el heavy metal, razón por la que decidió aprender a tocar la batería durante su juventud.
Han sido múltiples las entrevistas en las que ha confesado ser fanática de bandas británicas conocidas como Black Sabbath, Iron Maiden o Deep Purple, así como de otros artistas japoneses, entre los que se encuentran Demon Kakka, B’z y X Japan. Además de ser baterista, también sabe tocar la guitarra.
Durante su etapa como baterista de heavy metal, era muy conocida por llevar consigo en muchas ocasiones unas baquetas de sobra, ya que con el entusiasmo, esta las solía romper durante las enérgicas sesiones de música. No obstante, a pesar de que han pasado años desde aquel entonces, este instrumento nunca ha dejado de formar parte de ella.
De hecho, hoy en día conserva una batería electrónica en su casa que, según ha confesado Sanae Takaichi, utiliza para combatir el estrés. La suele tocar durante la noche, en el momento en el que su marido, Taku Yamamoto, se va a dormir. Su compañero de vida fue diagnosticado con cáncer de próstata en 2024 y en 2025 ha sido víctima de un ictus que ha provocado una paralización en toda la parte derecha de su cuerpo, por lo que la primera ministra japonesa también se dedica a cuidarle.
Apasionada del motor
A su pasión por la música también se le suma su entusiasmo por los automóviles y las motocicletas. Actualmente, su Toyota Supra está expuesto en un museo de Nara, su ciudad natal. Aunque fue hace treinta años cuando dejó de conducir, tiene predilección por las motos Kawasaki, llegando a disfrutar de una Kawasaki Z400GP durante su juventud. Además, los deportes entran dentro de sus pasatiempos favoritos: fue buceadora, le gusta montar a caballo, es una fiel seguidora del equipo de fútbol japonés Gamba Osaka y también del equipo de béisbol Hanshin Tigers.
Se podría decir que dedicarse a la política nunca había entrado en de sus planes. Su padre era oficinista y su madre policía, por lo que la política estaba lejos de su educación familiar, aunque su interés surgió en la década de 1980, durante el punto más álgido de la tensión comercial entre Estados Unidos y Japón. Sin embargo, antes de comenzar su carrera política trabajó como presentadora de televisión.

Su primer objetivo fue el de entender cómo los estadounidenses percibían a Japón, y por ello comenzó a trabajar en la oficina de la congresista estadounidense Patricia Schroeder, quien era conocida por criticar a Japón. Allí observó cómo en muchas ocasiones los ciudadanos del país norteamericano mezclaban y confundían culturas, como la japonesa con la china y la coreana. En 1992 decidió estrenarse en política presentándose como independiente a las elecciones parlamentarias de ese mismo año, aunque perdió. No se rindió y consiguió ganar un escaño, aunque finalmente se unió al PLD en 1996.
De candidata a líder histórica
El Partido Liberal Democrático, encabezado por Takaichi ha logrado 316 escaños de los 465 que tiene la Cámara de Representantes, y esa pasión que muestra por ella gran parte de la población ha hecho posible que su formación crezca 118 escaños, llegando a ser el primer partido en alcanzar más de dos tercios de los escaños en el parlamento desde la posguerra en Japón.
El pasado mes de octubre se convirtió en primera ministra y apenas tres meses después, tomó la decisión de convocar elecciones. Aseguró que su finalidad principal era la de obtener el respaldo de los ciudadanos para promover políticas de seguridad y economía que impulsaría con la cooperación del Partido de la Innovación, su nuevo aliado. De hecho, incluso llegó a prometer que dimitiría en el caso de no lograr la mayoría.
En un país en el que el honor, la tradición y los valores han marcado durante años su sociedad, economía y su política, Sanae Takaichi emerge como una figura histórica en la política japonesa. Fue elegida hace más de cuatro meses, logrando convertirse en la primera mujer en liderar Japón, un territorio gobernado tradicionalmente por el género masculino.
“La sociedad japonesa es muy tradicional y muy conservadora, y también con respecto a la situación y a la posición de la mujer dentro de la sociedad. Por lo tanto, el que haya llegado una mujer al poder demuestra su excepcionalidad como personalidad política”, explica a Vozpópuli Raúl Ramírez Ruiz, experto en Historia Contemporánea de la Universidad Rey Juan Carlos.
Continuidad de Abe
Sanae Takaichi es conocida por su perfil conservador y nacionalista y firme defensora de instaurar una política exterior más estricta. Su máxima referente es Margaret Thatcher, la primera mujer en asumir el papel de primera ministra británica. Esta era apodada como la “Dama de Hierro”, aunque actualmente también ha sido utilizado para referirse a Takaichi.
Takaichi deberá hacer frente, según el profesor Ramírez Ruiz, a dos grandes retos: mantenerse en esas primeras posiciones del mundo en lo que se refiere a desarrollo de bienestar y economía, y afrontar el ascenso de China, una potencia que desde hace décadas guarda un gran resentimiento hacia Japón.
“Su política-económica va a ser una continuidad de esa línea que empezó su predecesor dentro de la misma corriente, el anterior primer ministro, Shinzo Abe, que es una política conservadora, una que ya lo ha anunciado ella desde que tomó el poder”, cuenta el experto. “Ella ha llegado a la cúspide del poder asociándose a la facción de Shinzo Abe, el último gran, carismático primer ministro de Japón, que murió asesinado en 2022. Es una facción muy conservadora y muy nacionalista dentro de los mismos parámetros del partido”, señala el académico.
Desde que fue fundado en noviembre de 1955, el PLD ha gobernado casi de forma ininterrumpida, siendo las únicas excepciones en el año que transcurre entre 1993 y 1994 y también en 2009, momento en el que el Partido Democrático (PD) ganó las elecciones.
Además, la primera ministra está a favor de las restricciones migratorias estrictas y defiende las políticas agresivas frente a China, una cuestión que no hace más que aumentar la ira del territorio en el que gobierna Xi Jinping. A lo largo de los años, la corrupción ha asolado al partido, aunque muchos japoneses ven a la formación como un salvador, ya que este ha impulsado la recuperación de Japón desde la guerra. Gracias a ello, durante la década de 1980 el país se consagró como una de las mayores economías del mundo.
Con Taikachi en el poder, no habrá grandes sorpresas, aunque la primera ministra sí que ha anunciado cambios concretos que pretende llevar a cabo: “No podemos esperar cambios drásticos en políticas sociales para que sean más progresistas. Eso no va a pasar. Sí habrá bajadas en algunos impuestos puntuales, no una bajada general, sino en impuestos que puedan ir más directamente al bolsillo de la clase media o de las clases sociales más populares. En defensa, va a haber más gasto y se prevé que durante la primera mitad de 2026 se llegue al 2% del PIB en Japón, que había tenido la norma no escrita de no gastar más del 1%”, declara Iván González Pujol.
Es una firme defensora de la preservación del sistema tradicional de sucesión imperial, que hace posible que únicamente sean los hombres descendientes por línea masculina los que puedan acceder al trono. Su nacionalismo y apoyo de las tradiciones japonesas es lo que ha provocado que desde se convirtió en primera ministra obtuviera el respaldo de gran parte de la ciudadanía. La líder tiene fama de ser una persona seria y muy estricta. Impulsa programas que apoyan la procreación, está en contra del matrimonio homosexual y es amiga del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “Es un encanto”, dijo Trump sobre ella. Según él, la conoció “bastante bien en poco tiempo”.
Del mismo modo, la política de Takaichi se ha caracterizado por visitar el santuario de Yasukuni, en el que descansan los restos de soldados japoneses que combatieron en diferentes guerras a lo largo de la historia contemporánea del país, incluyendo los restos de algunos criminales de guerra condenados en la Segunda Guerra Mundial. "Es por eso que cuando los políticos van a visitar Yasukuni, se crea cierta controversia porque de alguna manera hay una parte de la sociedad, (9:20) tanto de la sociedad japonesa como de la sociedad internacional, que lo interpreta como una legitimación o un blanqueamiento de lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial", explica a este medio Iván González Pujol, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid y experto en la sociedad japonesa. “Japón no considera que deba pedir perdón por lo que hizo en la Segunda Guerra Mundial”, declara Raúl Ramírez. Todas estas acciones desencadenan indignación y consternación por parte de otros países asiáticos, como Corea del Sur y China.
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